Presencia ausente, una interpretación de Après moi, le déluge.

Après moi, le déluge es una obra de teatro contemporáneo que el Teatre Lliure de Barcelona encargó a la reconocida dramaturga Lluïsa Cunillé en el año 2007 (Cunillé, 2008:452). La obra de tendencia minimalista aborda la invisibilidad del tercer mundo a través de la original relación que se establece entre la ausencia y la palabra mediada. A través de diversas técnicas de distanciamiento y de su característica poética de la indeterminación, Cunillé abordará el complejo tema de la imposibilidad de comprender al otro llevando al límite el concepto de la alteridad.

La obra se inicia en la antecámara de una habitación de hotel en Kinshasa, donde un hombre blanco que trabaja en el negocio del coltán flirtea con una intérprete. La obra despega en el momento en el que un africano consigue colarse en la antecámara para hacer una inusual petición al hombre de negocios. Este ruego tiene que ver con su hijo que, después de una trágica infancia y adolescencia, se ha fijado en él como posible mentor y salvador. La conversación entre los dos personajes será todo el tiempo mediada a través de la figura de la intérprete, dejando al hombre africano como una presencia corpóreamente ausente que habita una silla vacía de la sala. A lo largo de la conversación, el espectador descubre la terrible vida del jóven y acaba anhelando que el hombre de negocios le otorgue una oportunidad, pese a la evidente injusticia del acto, a la vez que admira la increíble tenacidad del anciano padre. La obra llega a su clímax cuando se nos revela que el hijo murió a los tres años de edad y que el padre sólo desea que un occidental recuerde su efímera existencia a través del relato de la juventud que probablemente hubiera tenido. La obra acaba con la expulsión del hombre y una vuelta a la banal conversación inicial dejando en el público una profunda sensación de vacío. 

Personalmente, creo que mediante la figura ausente Cunillé aborda una realidad que muchas palabras no llegan a expresar. Esta es la relación que se establece entre los sujetos interpelados por el poder y aquellos que no lo han llegado a ser y por lo tanto quedan al margen de la existencia. Según Althusser, el individuo –como animal parlante y por lo tanto necesitado de relaciones sociales– se convierte en sujeto en el momento en el cual la ideología –a través de sus múltiples aparatos– le interpela (Althusser, 2008:140-141). Esta teoría nos plantea, entre otras cosas, que la ideología en realidad tiene una base material y que el sujeto no existe previamente a la ideología. Butler ampliará estas reflexiones afirmando que no hay forma de salir de la relación de sumisión entre sujeto y poder puesto que el sujeto debe someterse a esta para satisfacer su deseo y necesidad de existencia (Butler 2010:39). Esta relación de existencia mediada por la ideologia está claramente ejemplificada en la obra a través de la visibilidad de los individuos blancos, como aquellos interpelados por el poder, y la invisibilidad del hombre negro, el cual esta fuera de esta relación. Esta radical escenificación es una poderosa herramienta que Cunillé usa para llevar al límite la alteridad e ilustrar así los medios por los cuales el sujeto hegemónico occidental se constituye y se reproduce (Butler, 2010:133) en relación también con un otro que no es.

Este lugar relegado a la ausencia pero también a la negación de una voz propia define excelentemente el concepto de subalterno acuñado por Gramsci y usado por Spivak en su afilado artículo “¿Pueden los subalternos hablar?”. En dicho escrito, el subalterno es comprendido como un sujeto heterogéneo que abarca el espacio descolonizado. Un sujeto que, pese a ser en la práctica liberado del colonialismo y el imperialismo, sigue subyugado a las lógicas que lo subordinan todo a la razón occidental (Spivak 2002:213). El hecho de que la voz del hombre negro tenga que ser  mediada a través de una mujer blanca es una clara ilustración de lo que Spivak señalará en su ensayo, indicando que el subalterno no tiene capacidad de ser escuchado o entendido puesto que para ello debe usar los medios impuestos por el poder (Spivak 2002:210-211 y Butler, 2010:144) que, paradójicamente, le suelen ser negados. En este punto, es significativo observar cómo el hombre de negocios no hace el menor esfuerzo por adaptarse a entender los códigos del subalterno –pese a estar en el país de éste– mientras que por otro lado el anciano padre sí debe conocer los códigos del extrangero occidental, algo que sin duda alguna no pasaría a la inversa. Este pequeño detalle de la obra no es más que un ejemplo de cómo el poder siempre interpreta su realidad desde el lenguaje que le es propio y cómo el subalterno debe someterse a ello para ser.

En conclusión, la obra de Cunillé revela la realidad trágica de todos aquellos que no son nombrados por el poder y cómo estos dejan de existir en la realidad del discurso a la vez que se les imposibilitan los medios propios de acceso a este espacio de existencia. Releyendo la obra y teniendo en cuenta también la advertencia de Spivak, me gustaría interpretar la pieza como una metáfora donde nos observo a nosotros –un público occidental cargado de aparatos tecnológicos hechos con coltán– en el lugar del hombre de negocios, mientras escuchamos la trágica historia del otro a través de una mediadora que no es otra que la palabra de la escritora encarnada en la obra. Après moi, le déluge funciona, por lo tanto y bajo mi punto de vista, como un medio por el cual se nos hace evidente una realidad ausente. Ahora bien, y para poner fin a esta entrada, aunque es cierto que el poder se sigue reproduciendo y es imposible salir de él, no es menos cierto que en cada reproducción existe también un pequeño espacio de disidencia (Butler 2010:40) mediante el cual empezar a ampliar las posibilidades de la existencia. Esta afirmación me lleva a preguntarme: ¿Puede ser esta pieza uno de esos espacios? Genuinamente, deseo que así sea. 

Ref. Bibliográficas

Althusser, Louis. “Ideología y aparatos ideológicos del Estado”. En: La filosofía como arma de la revolución, p. 102-151. Madrid: Siglo XXI, 2008

Butller, Judith. “Introducción.” En: Mecanismos psíquicos del poder,  p. 11-41 Madrid: Cátedra, 2010. 

Butler, Judith. “La conciencia nos hace a todos sujetos. La sujeción en Althusser.” En: Mecanismos psíquicos del poder,  p. 119-145. Madrid : Cátedra, 2010. 

Carbonell i Camós, Neus. Cultura i subjectivitat. Recurso de aprendizaje. FUOC, s/f. https://materials.campus.uoc.edu/daisy/Materials/PID_00194834/html5/PID_00194834.html

Cunillé, Lluïsa. “Après moi, le déluge.” En: Deu peces, p. 449-507. Barcelona : Edicions 62, 2008.

Sala Beckett. “Lluïsa Cunillé, entre l’ètica i l’estètica. Una conversa entre Ana Prieto Nadal i Adriana Nicolau.” Producido por Sala Beckett el 4 de febrero del 2021. YouTube,1:23:43. https://www.youtube.com/watch?v=JdfIteTt8BE

Spivak, Gayatri. “Poden parlar els subalterns?”.L’Espill [en línia], nº.63-64 (2020): p.177-233. https://www.campus.uoc.edu/biblioteca/prestatgeries/articles/protegits/M5210/99345.pdf

Spivak, Gayatri. “¿Puede hablar la subalterna?”. Asparkía, investigación feminista, nº 13 (2002): p. 207-214). https://www.e-revistes.uji.es/index.php/asparkia/article/view/871/781

 

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